Los mejores libros de 2018

Como cada año, ha llegado el momento de elegir los siete títulos que marcaron los últimos doce meses de mi vida, buscando honrar mi número de la suerte con una lista de las historias que me robaron el corazón con cada una de sus particularidades, de esos autores que he llegado a considerar como parte de las mejores voces de la literatura contemporánea.

Ya sea que deseen cerrar el año con un buen libro o empezar el 2019 con una útil guía de compras, ¡les comparto mis favoritos del 2018!

 

La desaparición de Stephanie Mailer, Joël Dicker

La teoría de los “seis grados de separación” intenta probar que una persona puede estar conectada a cualquier otra en el planeta a través de una cadena de conocidos con no más de cinco intermediarios y La desaparición de Stephanie Mailer prueba de manera magistral dicha hipótesis.

En el año de 1994, Jesse Rosenberg y Derek Scott, dos jóvenes policías del estado de Nueva York, resolvieron un caso que involucraba un cuádruple homicidio sucedido durante la inauguración del festival de teatro de Orphea, en los Hamptons. Pero en 2014, Stephanie Mailer, una inquisitiva periodista, les revela que el verdadero asesino del caso que cambió sus vidas para siempre sigue libre, tan sólo para desaparecer unos días después bajo misteriosas circunstancias.

“Tenía la respuesta ante sus ojos, capitán Rosenberg. Sencillamente no la vio.”

No se dejen engañar por las 656 páginas de la novela: lejos de alargarse innecesariamente, la historia supone un verdadero reto para el lector que se encuentra ante un desfile de potentes personajes que son tanto protagonistas (toman turnos para compartir su PoV) como sospechosos del crimen, pero también dignos representantes de los aciertos y las fallas de la naturaleza humana.

Entrelazando desenfrenadamente pasado y presente, los secretos van develándose mientras Dicker nos ofrece un nivel de intriga tal que resulta imposible detener la lectura sino hasta encontrarse con el sorprendente final.

 

Querida Ijeawele, Chimamanda Ngozi Adichie

“Tu premisa femenina debería ser: Yo importo.”

Querida Ijeawele, un manifiesto feminista con quince sugerencias muy puntuales, nace a partir de una carta que Chimamanda le escribe a una querida amiga que acaba de ser madre de una niña. 

“Todo el mundo tendrá una opinión de lo que deberías hacer, pero lo importante es lo que tú quieras y no lo que los demás quieran que quieras.”

Encontré este libro extremadamente poderoso, revolucionario y conmovedor. Mientras nos invita a celebrar la diferencia y a aceptarnos como somos, la autora aborda temas como el amor, los roles de género, el matrimonio, el racismo, el sexismo, la inseguridad, el cuerpo, la sexualidad y la opresión. Su estilo es accesible para todo lector, y, sin importar si este tiene o no hijos, la idea de que todos podemos ejercer una mejor influencia en las personas a nuestro alrededor resulta fascinante.

A sabiendas de que las expectativas sociales se interponen en la lucha por la equidad, Chimamanda busca generar un despertar de conciencia. Toda mujer que haya tenido que enfrentarse a la idea de femineidad que reside en el inconsciente colectivo se sentirá identificada. Me hubiese gustado tener acceso a este título desde mi temprana adolescencia pero agradezco que, el hecho de que llegase en esta etapa de mi vida, me permitió acercarme a mi madre de una manera que no hubiese podido anticipar.

 

La muerte del comendador, Haruki Murakami

Al ritmo de Don Giovanni de Mozart, el escritor japonés mas leído del mundo nos adentra en una adictiva historia sobre el arte, la soledad, la tristeza, el amor y la maldad, al nivel de sus mejores obras (aún cuando los grandes misterios de su nuevo libro esperan resolución en la segunda parte).

Un retratista tokiota de 37 años sumergido en una crisis existencial, provocada por la inesperada petición de divorcio que le ha hecho su pareja, se instala en una pequeña casa ubicada en las profundidades del bosque, misma que perteneció al famoso pintor Tomohiko Amada. En su interior aguarda el abstracto cuadro de un hombre sin rostro, La muerte del comendador, que revive el recuerdo de una serie de sucesos que tuvieron lugar durante la Segunda Guerra Mundial.

Inspiración versus frustración, la eterna pregunta que nos lleva a cuestionar si la esencia de una persona puede capturarse a través del arte (recordándonos a Dorian Gray) y el rol del artista en la sociedad, son aspectos que van cobrando fuerza conforme avanza la lectura, mientras el protagonista, un hombre pasivo, inseguro y falto de propósito, intenta reconstruirse mientras tránsita entre el realismo y el surrealismo.

“La vida es un misterio insondable. Está llena de casualidades, de cambios de rumbo tan repentinos e increíbles como retorcidos e impensables.”

 

Convenience Store Woman, Sayaka Murata

“Sin carrera ni esposo, no tienes valor para la sociedad”, le aseguran a Keiko del mismo modo que, tristemente, nos aseguran a muchas mujeres en la vida real. Nuestro mundo parece no tener espacio para excepciones y la novela de Sayaka, ganadora de diversos premios literarios y de una creciente popularidad, pone en evidencia esa sentencia.

En un mundo donde la alienación es el común denominador, nos encontramos con una mujer conforme con el mundo que conoce tan bien: su trabajo en una tienda de conveniencia (mismo que la autora describió desde su experiencia personal laborando en uno), donde ha cumplido ya dos décadas. Su familia, preocupada por sus 36 años cumplidos sin prospectos, sin experiencia sexual, sin ambiciones y sin un trabajo “real”, intenta arreglarla mientras lo único que ella desea es respeto por su atípica vida.

“This society hasn’t changed one bit. People who don’t fit into the village are expelled: men who don’t hunt, women who don’t give birth to children. For all we talk about modern society and individualism, anyone who doesn’t try to fit in can expect to be meddled with, coerced, and ultimately banished from the village.”

Convenience Store Woman, que podría traducirse como La dependienta, provee de una perspicaz mirada a la sociedad japonesa, al conformismo tradicional y a la mente femenina a través de una inolvidable protagonista. Se trata de la agridulce historia de una mujer que creó su propia definición de “buena vida” y que desconoce como ser una mujer en la manera que otros esperan que lo sea.

 

Una tribu, Antonio Malpica

“Nunca arrastremos el pasado ni cuestionemos el futuro y solo lidiemos con el presente.”

Tomando como punto de partida el libro escrito por el doctor Lafayette Bunnell, quien participó circunstancialmente en la Guerra Mariposa (conflicto entre los indios nativos de Norteamérica y los mineros que buscaban explotar sus tierras como consecuencia de la fiebre del oro), Toño nos presenta la historia de la tribu Ahwahneechee en el valle del Yosemite, un grupo de exiliados que buscaban sobrevivir en un mundo cambiante y que conformaron su propio espacio tan solo para dejar una vaga -pero heroica- huella en la historia.

Transitando entre dos planos temporales situados en los años 1982 (presente) y 1850 (pasado), la historia de Tenaya y su hijo menor, Petirrojo, se revela ante nosotros. Gracias a ellos, el lector puede llegar a comprender que cada individuo es necesario, pues cada uno cuenta con una función en la vida.

La búsqueda de una identidad propia en un momento donde otros parecen ya haber encontrado su camino, la importancia de la hermandad  en momentos críticos y una profunda reflexión sobre el por qué el progreso radical puede estarnos alejando de la anhelada felicidad (al estar en menor conexión con nuestra verdadera naturaleza, también nos volvemos más irresponsables, avaros, vanidosos e indiferentes), emanan de esta novela. Y se agradece, pues no podría haber un mejor momento para hacer un ejercicio de introspección que nos permita reconectar con nuestra esencia que este.

 

Fire & Blood, George R. R. Martin

“¿Qué sucedió con Winds of Winter?” fue mi primer pensamiento al escuchar sobre el lanzamiento de este nuevo título, pero al final decidí dejar mi frustración/desesperación/sensación de haber sido traicionada de lado y no permitir que afectara mi lectura de este libro, mientras traía a mi mente el mantra de todo buen fan de A Song of Ice and Fire: “GRRM is not your bitch. GRRM IS NOT YOUR BITCH!” La recompensa no se hizo esperar: ¡Fire & Blood me recordó por qué me gusta tanto esta saga!

“Like their dragons the Targaryens answered to neither gods nor men.”

Esperando desentrañar los misterios de la familia que conquistó Westeros, me adentré en un sinfín de información (suficiente como para fangirlear y poner los ojos en blanco), que pronto dará vida a la esperada precuela de la serie televisa que nos ha mantenido a la espera durante más de un año. No se trata de una novela y es importante señalarlo. Está escrito como un libro de historia, sin diálogos, una obra de no-ficción que podría considerarse el equivalente de The Silmarillion en la saga Lord of the Rings.

“King Jaehaerys once told me that madness and greatness are two sides of the same coin. Every time a new Targaryen is born, he said, the gods toss the coin in the air and the world holds its breath to see how it will land.”

Dividido en cuatro partes (1. La invasión de Westeros a manos de Aegon I, Visenya y Rhaenys; 2. El reinado de Jaehaerys I, Alysanne y sus trece hijos; 3. La guerra civil conocida como Dance of the Dragons entre Rhaenyra y Aegon II por la sucesión al trono; 4.  La época de las regencias, comenzando con la de Aegon II después de la guerra), el nuevo libro de la saga es como la canción Set fire to the rain de Adele: la manera perfecta de ejemplificar el dicho popular que dice “el que por su gusto muere, hasta la muerte le sabe”.

 

Romantic Outlaws: The Extraordinary Lives of Mary Wollstonecraft and Her Daughter Mary Shelley, Charlotte Gordon

Esta fantástica biografía dual, cuyo título original me hubiese gustado que se tradujera como Amantes bandidas: Las extraordinarias vidas de Mary Wollstonecraft y su hija Mary Shelley, nos acerca a la vida de dos visionarias, inteligentes, independientes y creativas mujeres adelantadas a su época.

“Both mother and daughter attempted to free themselves from the stranglehold of polite society, and both struggled to balance their need for love and companionship with their need for independence.”

Romantic Outlaws nos recuerda que, a pesar de que ambas compartieron únicamente diez días en vida (Wollstonecraft murió por complicaciones post-parto tras haber dado a luz a Shelley en 1797), la muerte forjó su relación con tal maestría que la influencia de madre sobre hija es indiscutible.

Mary W. y Mary S. escandalizaron a la Inglaterra victoriana a través de sus decisiones, sueños y tragedias: se convirtieron en famosas escritoras, se enamoraron de hombres tan brillantes como complicados, fueron madres en condiciones precarias, vivieron en el exilio y lucharon por su posición en una sociedad que estaba lejos de considerar  a las mujeres dignas de cualquier derecho (léase Vindication of the Rights of Woman de Wollstonecraft para comprender el deseo de equidad de una mujer que navegó hacia París para ser testigo de la revolución, mismo que logró trascender hasta su hija, quién convirtió el recuerdo de su madre en el impulso necesario para convertirse en una de las voces más importantes de su generación pese a que ella, como la criatura de Frankenstein, se sentía abandonada por su creador).

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